¿Quién dijo que salir del nido fuera fácil? Así como los pajaritos, salen de su nido, nosotros también lo hacemos. Y nadie dijo que fuese fácil. Es más fácil que "mamá" traiga la comida al nido, estar siempre protegido por ella, los cuidados que sólo ella sabe dar... Pero llega un día en el que, aunque no siempre se está preparado para ese momento, el pichón debe tomar vuelo. Y aunque caigamos al suelo, debemos nosotros solos volver a intentarlo, no rendirnos y volver a intentar volar. No importa cuantas veces caigamos, lo importante no es la caída, sino cuantas veces nos volvamos a levantar. Será de nuestros tropiezos como aprenderemos a no volver a cometerlos en el futuro. Confía en ti, y abre tus alas para volar alto, muy alto. ¡Vuelva, vuela!

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